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Juan Fernando Cano
Andrés Ramírez (en primer plano) y Juan Carlos Jaramillo han logrado descrestar a los jurados de diferentes concursos nacionales e internacionales con la idea de producir etanol a partir de mucílago de café. Estos son emprendedores de alto vuelo.
Etanol de mucílago: con M de milagro

 Los costos resultan irrisorios frente a los de otros procesos similares.
 La innovación hará que se obtenga etanol de un material contaminante.
 El proyecto de dos emprendedores ha recibido todos los premios posibles.


Por
Laura Victoria Botero berrío
Medellín

Todo está dado. La producción de etanol en Colombia va como por entre un tubo. Hay proyectos concretos, con perspectivas amplias y apoyos de parte de entidades públicas y empresa privada.

Uno de ellos ha ganado casi todos los reconocimientos posibles al emprendimiento. Se trata de la obtención de etanol a partir de mucílago de café.

Juan Carlos Jaramillo y Andrés Ramírez Vélez son los "padres" de esta idea que les ha parecido revolucionaria a los jurados de concursos como el de Capital Semilla, de la Universidad de Medellín, Planes de Negocio, del Ministerio de Comercio y Destapa Futuro, de Bavaria SabMiller.

Según sus líderes, este proyecto tiene ventajas por donde se mire: reduce la contaminación, favorece el uso de hidrocarburos amigables con el ambiente y se podría desarrollar con inversiones muy inferiores a las requeridas para el etanol que se obtiene de otro tipo de cultivos como el maíz y la remolacha.

Etanol, ¿de dónde?
El mucílago es la membrana o pulpa que recubre el grano de café. Durante mucho tiempo el beneficio de café ha implicado que el mucílago se deseche y, por lo general, se vierta a las cuencas de los ríos.

En otras palabras, la pulpa es casi un encarte para el caficultor. "Según algunos estudios el vertimento de este material al río Cauca ha producido la extinción de la sabaletica", indicó Andrés Ramírez.

Resulta que el mucílago es una sustancia altamente rica en azúcares y pectinas, cuando se realiza la concentración necesaria aumenta hasta seis veces más sus propiedades. Ramírez indicó que en principio la idea era sacarle partido a este insumo para procesarlo como suministro en la alimentación pecuaria. "Además del azúcar que posee, el mucílago es rico en potasio, magnesio, calcio y fósforo.

La presencia de estos elementos nos motivó a trabajar en un bloque nutricional para complementar la alimentación del ganado bovino o porcino. Hubo buenos resultados y la idea se presentó a inversionistas privados, entre ellos, a la Universidad de Medellín".

Ramírez y Jaramillo aseguran que esta institución de educación superior ha brindado un respaldo absoluto a su idea. "Ellos han creído en nosotros", dice Ramírez, el economista egresado de estas aulas, y lo confirma Juan Carlos, el ingeniero de alimentos de la Universidad del Valle.

De hecho, de la Universidad de Medellín surgió la segunda fase de este proyecto. "Nos dijeron que podríamos ir más allá y procesar la melaza del mucílago en alcohol carburante", explicó Ramírez.

La tarea que sigue
Juan Carlos y Andrés saben que su iniciativa es ambiciosa. Tienen la opción de acordar con los ingenios de caña para que en las plantas de ellos se realice la producción del alcohol carburante. Sin embargo, su idea ha resultado tan convincente que varias entidades se han mostrado interesadas en apoyarlos en la construcción de las plantas procesadoras.

"Quisiéramos que el sistema de recolección de mucílago funcionara de modo similar al de la leche. Recogiendo en las fincas para llevarlo a las máquinas evaporadoras. Calculamos que por doce kilos de mucílago, se obtenga un litro de etanol"

Ramírez indicó que cada evaporador puede concentrar 72 toneladas mensuales de mucílago lo que representa una cantidad muy grande de etanol. "Por ello, pensamos montar unas seis plantas evaporadoras para que procesen 10 mil litros cada una", dijo Jaramillo.

El proyecto está planteado para que las planta estén ubicadas en áreas estratégicas cafeteras. "Quisiéramos una doble en el Suroeste antioqueño, otras dos en el Eje Cafetero, una más en Neiva y la última en el Valle del Cauca".

Cada planta para extraer alcohol carburante del mucílago de café puede costar tres millones de dólares.

El costo para obtener etanol de otros productos está calculado en unos 10 millones de dólares. Las ventajas están dadas para este país cafetero.



Ayuda al lector

Por costos, una alternativa ideal
La obtención de etanol a partir del mucílago (detalle en la foto) resulta significativamente más económica que la que tiene otros productos. En este caso, la materia prima es un desecho del beneficio de café y no requiere resiembras de ningún producto agrícola.

Otra ventaja importante es que el Gobierno Nacional está encaminado a respaldar este tipo de iniciativas, prueba de ellos es que a inicios de esta semana suscribió un contrato de inversión para el proyecto Etanol Caribe Colombiano, con el que se construirán tres plantas de biocombustibles en Bolívar, Córdoba y Sucre, que emplearán a 1.500 personas en proceso de reintegración.

El proyecto tiene una inversión de 342 millones de dólares, dinero con el que se sembrarán 45.000 hectáreas de tierra para producir 15.000 toneladas de caña diarias.


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