Por
Catalina Suárez Restrepo
Medellín
Del TLT (tiza, lengua y tablero) a las nuevas tecnologías. El aula de clase universitaria también empieza a transformarse.
Y no se trata solo de virtualidad. Algunos hablan de educación bimodal, esa combinación de la cátedra presencial con la clase que es apoyada por medios. El modelo incorpora lo mejor de las dos metodologías, comenta Jorge Ignacio Montoya, profesor del Tecnológico de Antioquia.
El estudiante, explica, recibe la clase presencial para que resuelva problemas de aprendizaje, mientras el maestro, ya en el aula, tiene la opción de utilizar la tecnología para profundizar sobre las temáticas.
Primero fue el VHS, luego aparecen otros medios como los acetatos (que resultaban muy costosos), el proyector de opacos, la radio y el video beam. Y hoy el protagonista en el salón de clase es la internet.
Aunque muchos maestros le apuestan a este nuevo reto, Montoya señala que movilizarlos al cambio es un proceso demorado. Su argumento: están más cómodos haciendo lo que saben hacer y de la manera cómo lo aprendieron porque implica que cambien su rol.
En vez de ser simplemente reproductores de información se vuelven diseñadores del ambiente de aprendizaje.
"En este momento el docente no puede pretender competir con la información porque la que él tiene es muy poca frente a la que hay disponible para los alumnos en cualquier área".
Según Luis Eduardo Cuervo, profesor del Ceipa, se piensa que los educadores más reacios al cambio son las personas mayores, pero a veces hay más resistencia en los jóvenes porque los primeros tienen la necesidad de no quedarse atrás.
Por el contrario, Fernando Franco Cuartas, de la San Martín, opina que las nuevas generaciones que están incorporándose a la docencia nacieron en el contexto de la cultura del audio y el video y no tienen problema, pero a los demás les cuesta romper paradigmas.
Independiente de la edad, agrega el docente del Ceipa, lo que "a uno le genera la transformación es el estudiante que está allá sentado, porque en vez de llevar cuaderno sigue la clase en su computador personal o en la palm y queda raro uno con una tiza en el tablero".
Otra mirada
La nueva dinámica, dice, lleva a un cambio en la visión que los profesores tienen del alumno, además de más exigencia, actualidad y preparación pues de lo contrario no le creen.
El vuelco, agrega, ha sido interesante aunque afirma que es importante que si falla la red o se fundió la bombilla del video beam, el maestro no diga que se acabó la clase, como acostumbran muchos, sino que vuelva a la tiza, la lengua y el tablero y genere una dinámica.
Mayor profundización de los contenidos y más investigación son beneficios en los que coinciden los docentes.
Julio César Mesa, de Esumer, agrega que el estudiante tiene una mayor exigencia, pero está más activo, expectante y motivado, y no como un simple asistente, porque experimenta el conocimiento y genera nuevas habilidades.
Las nuevas tecnologías facilitan la interactividad, sin restricciones de tiempo y lugar, entre los diferentes actores en el proceso enseñanza-aprendizaje, apunta Félix Londoño, director de Investigación y Docencia de Eafit.
Mientras una clase tradicional es la mejor manera para transferir información del cuaderno de notas del profesor al cuaderno de notas del estudiante, sin que necesariamente se dé un proceso de comprensión por parte del alumno.
Fernando Franco Cuartas, que le enseña a sus alumnos mediante un ejercicio de simulación corporativa, cree que su papel debe limitarse a ejercer funciones de orientación.
"El joven investiga y lee los entornos conceptuales y con esta metodología hace del aula de clase un auténtico espacio de estudio y no de copia".
La simulación corporativa
Una inversora trasnacional monta una sede en Medellín. La sucursal de matriz en New York contrata a un grupo de profesionales (estudiantes) y nombra un presidente (profesor). Los habilitan para invertir en el mercado de capitales internacional y les adjudican una caja de cinco millones de dólares para invertir en las bolsas de Brasil, México, New York, Londres y Japón. Al final del semestre deberán ir a Nueva York y rendir un informe económico financiero. Todo es un ejercicio de simulación que les pone el profesor Fernando Franco, de la San Martín, en su asignatura de ingeniería financiera. Para aprender los tips conceptuales ingresan a www.gacetafinanciera.com a través de formatos multimedia como los podcast. Todas las clases van al aula, pero son los ejecutivos (alumnos) los que tienen la agenda. El docente solo es un asesor y un compañero más de trabajo.
Una cátedra en la web
Después de 25 años de docencia, Jairo Bernal decidió montar en su página web todo el contenido de sus cátedras de microeconomía y macroeconomía, que dicta en la Institución Universitaria de Envigado, para que los estudiantes trabajen desde la casa. Su clase la define como mixta: es presencial, pero en vez de cuadernos hay computadores portátiles que la universidad les financió. “En el aula las ausencias son mínimas. Llegamos a clase, ponemos el pantallazo y como ya debieron haberlo visto empieza la cátedra animada con base en las preguntas”.
Con interactividad y movilidad
En un curso de Comunicación Social los estudiantes salen a realizar, con equipos en mano, una actividad periodística en diferentes puntos de la ciudad. Otros alumnos permanecen en la sala de redacción. Los jóvenes que están por fuera alimentan en tiempo real, haciendo uso de sus equipos móviles, a la sala de redacción con noticias que son de inmediato ensambladas. Esta es una de las experiencias realizadas en Eafit. El director de Investigación y Docencia, Félix Londoño, cuenta que en 2000 inició el proyecto Eafit Interactiva que, de forma gradual, va dando paso al desarrollo de la educación virtual. Este proceso se ha complementado con proyectos como Biblioteca Digital, metabiblioteca y Eafit-envivo (video streaming). La transformación en la infraestructura también es clave. Cada vez se soporta más en la comunicación inalámbrica y por ende a la movilidad.
Un espacio para la tertulia
En Esumer y la Corporación Universitaria Adventista (en la foto) las clases son un salón de tertulia. En este último plantel el profesor Ángel Emilio Muñoz ordena y monta los contenidos de su materia en un aula virtual que plantea inquietudes frente al contexto local y objetivos, para que cuando los alumnos lleguen a la clase presencial se abra un espacio de discusión. En Esumer, por medio del Moodle, se estimula el proceso de formación del alumno con herramientas como foros que permite la interacción. También hay exámenes en línea.
Las Ugac apoyan las clases
En la Fundación Universitaria Autónoma de las Américas están las Unidades Generadoras de Aprendizaje y Conocimiento (Ugac), un material didáctico y pedagógico creado que posibilita nuevos procesos de aprendizaje y transmisión del conocimiento a través de redes de comunicación. Su objetivo es desarrollar una experiencia de aprendizaje en un escenario virtual, que se entiende como un proceso individual de construcción y elaboración del conocimiento que depende y está a disposición del alumno y sirven como apoyo a la clase teórica.
“Las universidades no desaparecerán bajo el nuevo concepto de las aulas sin paredes o educación virtual, sino que éstas se vislumbran como el complemento perfecto para el sistema”, afirma el rector Álvaro Maestre Rocha.
El plantel también ofrece carreras a distancia que se apoyan en el programa Moodle.
Ambientes para el aprendizaje
Alumnos de la Licenciatura en Preescolar en el Tecnológico de Antioquia tienen acceso a diseños para reforzar los aprendizajes. “Tenemos una página web y utilizamos el formato de televisión, pero nos apoyamos en los recursos del computador, incluso en herramientas de Office”, cuenta el docente Jorge Montoya. En otras clases van a la sala de computadores y emplean, por ejemplo, el Netmeeting para conformar equipos de discusión. Está, además, la plataforma Academusoft en la que ya hay cursos disponibles.