Pequeñas enseñanzas que servirán para toda la vida
Los grandes valores se enseñan desde casa. Uno muy simple es que los niños, pasada cierta edad, por ejemplo siete años, una vez terminen de comer, desayunar o almorzar, tengan la gentileza de ellos mismos lavar los platos y cubiertos. O de tender las camas o no dejar tiradas las cosas, como zapatos, ropa y juguetes, en cualquier lugar. La casa no es un hotel ni criadero de zánganos. Ni la mamá o las hermanas son las esclavas de los muchachitos. Ellas son seres humanos que merecen respeto y consideración. La casa es lugar sagrado de la convivencia. No alcahuetee allí el irrespeto, si le da largas a esto, nunca lo podrá corregir. |
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