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| Tyson, un león que llegó a Medellín después de su viaje desde el Zoocriadero Los Caimanes, cerca a Caucasia, fue intervenido ayer por un equipo de procesionales del CES. El animal sufría desde hacía varios días una infección, por eso, le practicaron. |
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| Es la primera vez que se realiza una cirugía de este tipo en la ciudad, pero la combinación de saberes, permitió ayudar a este león, que llevaba varios días sin poder comer por la infección que se originó en sus dientes. |
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Tyson ganó en el quirófano
| Este león de cinco años llegó a Medellín para recibir atención. |
| El animal sufría una infección que se originó en sus dientes. |
| Un equipo de profesionales del CES le practicó una intervención. |
Por Catalina Suárez Restrepo Medellín
Con dos colmillos fracturados que amenazaban con dejarlo mueco, Tyson llegó a Medellín el lunes a las seis de la tarde en una camioneta color rojo que tenía pico y placa.
Ana María, su veterinaria y los demás pasajeros del vehículo temieron que los partieran con el león adulto africano adentro, que trajeron desde el Zooparque Los Caimanes, cerca a Caucasia, para practicarle una cirugía maxilofacial.
La anestesia para poder transportarlo se la aplicaron antes de las 11 de la mañana y se demoraron casi hora y media más de viaje, debido a un derrumbe en el tramo de Puerto Valdivia.
Por fortuna llegaron al Zoológico Santa Fe sin más tropiezos para preparar al rey de la selva para una intervención quirúrgica el día siguiente, que no tenía antecedentes en la ciudad.
Tyson, de cinco años y un peso cercano a los 120 kilos, llegó al Zoocriadero hace menos de uno año, luego de ser decomisado a un circo de pueblo por la Corporación del Valle del Sinú y San Jorge.
Desde entonces está en una hábitat más grande, con varios árboles y con jaulas vecinas en las que habitan otros dos leones, dantas, hipopótamos, jaguares, tigre de bengala, venados, caimanes, boas, iguanas... Pero él es uno de los preferidos de Ana María y cuando lo llama la voltea a mirar.
La veterinaria cuenta que al parecer la fractura de sus dientes la ocasionaron el estrés de estar en un hábitat no apto que lo hacía morder tubos y rejas, el maltrato al que era sometido y la mala alimentación, factores que le hicieron perder los nervios en sus colmillos.
Cuando Ana María iba a alimentar día de por medio y a darle la droga se le inflamaba la cara, incluso perdió mucho peso porque estuvo una semana sin comer.
Ella fue quien detectó la fístula (hueco) que tenía en su mandíbula. Le empezó un tratamiento y luego le programó la cirugía.
Ayer, desde las seis de la mañana que fueron a recogerlo al Zoológico Santa Fe Ana María no se separó del felino ni un segundo.
A esa hora Tyson daba vueltas en la jaula en la que lo transportaron el día antes y en la que permaneció toda la noche y miraba con sus ojos a los que lo observaban. Aún estaba con sus cinco sentidos.
"Todos los zoológicos trabajamos en conjunto, nos comentamos los casos clínicos. Nos colaboramos", comentó Martha Cecilia Ocampo, médica veterinaria del Zoológico.
Rumbo al quirófano Al otro extremo de la ciudad, en el Centro de Veterinaria y Zootecnia del CES, anestesiólogos, médicos veterinarios, odontólogos y estudiantes esperaron la llegada del paciente, anunciado desde hacía varias semanas.
Por las camillas habían pasado caballos, perros y hasta micos, pero jamás un león. "Es la primera vez que trabajamos con esta especie, pero no será la única", dijo Fanny Moreno Escobar, del Centro Veterinario, asumiendo el reto.
En el cuento de operar leones todos eran primíparos. Desde el doctor Carlos Mario Latorre, el odontólogo que lo iba a intervenir, hasta los anestesiólogos.
Por eso los detalles de la operación sólo fueron decididos en la sala del quirófano. A las 6:50 de la mañana la camioneta roja entró al Centro veterinario. El corre corre se incrementó. Los anestesiólogos preguntaban cuál sería la manera más adecuada para tranquilizarlo y Ana María dio las recomendaciones.
Por medio de una extensión para inyectar, la veterinaria le aplicó xilacina y ketamina para sedarlo.
Fue el momento en el que se volvió más inquieto al luchar por tratar de sostener su cuerpo. Caminó de un lado a otro por la jaula exhibiendo su melena, mostró sus colmillos y al poco tiempo se echó para luego quedar vencido por el sueño.
Unos 10 minutos después lo trasladaron en la jaula a la sala de preparación del quirófano de la sala de especies grandes.
En un cuarto contiguo una de las profesoras les recordó las normas a los estudiantes que participarían en la intervención: nada de relojes, todos con tapa bocas y sólo hablan los médicos.
"El león tiene una infección originada en unos dientes. Cuando lo examinemos decidimos si le hacemos un tratamiento de los conductos, que es una endodoncia, o la otra , la intervención más radical y que podría ser más definitiva, extraerle los colmillos", manifestó el doctor Latorre, antes de entrar a la operación.
Lograr lo primero, expuso, sería más difícil, pero había que intentarlo. Aunque no hubo complicaciones la cirugía no fue fácil. Al comienzo fue difícil canalizar la vena y después casi no pueden entubarlo.
Con sus patas amarradas y las pezuñas tapadas para evitar incidentes, lo elevaron con una grúa hasta la mesa de operación.
Por medio de una pantalla, instalada en un salón vecino, todos estaban pendientes de cada paso de la operación.
Tomás, un estudiante de la rotación de Medicina Veterinaria, fue el único que se concentró en otro asunto: en La Cleopatra, una yegua de raza criolla que tenía un problema crónico de origen intestinal.
El nerviosismo por ser la primera experiencia con un león no fue impedimento para hacer chistes. "Que donde quedara mueco, que luego lo podrían llevar a la peluquería".
Tras varias intervenciones Latorre y Ocampo dieron el parte alentador: la lesión de la cara no era de origen dental y, aunque había fracturas, la raíz de los colmillos estaban bien y no habría que extraerlos.
Le hicieron, entonces, el tratamiento de conducto de los caninos y una limpieza dental. De la cara le eliminaron el tejido que tenía dañado, quizá por una herida antigua.
A las 12:15, luego de casi cinco horas de operación, llevaron a Tyson por medio de la grúa a la sala de recuperación. Poco después lo trasladaron al Zoológico Santa Fe, donde se recuperará unos días para luego regresar con Ana María a su hogar en Caucasia. Tyson ganó su pelea: no ser un león mueco.
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Otros detalles de este hecho
La cirugía se terminó a las 12:15 del medio día y se reportó que la recuperación de Tyson fue buena. Quince minutos después comenzó a respirar de forma autónoma, sin ninguna ayuda. Luego, se dispuso todo lo necesario para trasladarlo al Zoológico Santa Fe, donde permanecerá por estos días. Se informó que presentaba unas fístulas en la mandíbula inferior. Por eso, se le realizó un curetaje de conductos. No tenía afectado el hueso y los resultados fueron favorables porque pudo conservar todas sus piezas dentales. "Esta experiencia es de alto interés académico e investigativo para la institución y un aporte al bienestar de la fauna silvestre en cautiverio", afirmó Santiago Henao Villegas, decano de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia del CES. Al león se le practicó un tratamiento completo de endodoncia, se le sellaron los colmillos y luego se protegió la sutura con una pasta especial.
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