Las mascotas Olímpicas, símbolos
de hermandad
Desde su aparición en los Juegos Olímpicos de Munich
1972, las mascotas se han caracterizado por reflejar la cultura de
los países en donde se cumplen las justas. Alegres, coloridas
y simpáticas son algunas características que se han
mantenido con el paso de los años.
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Atenas 2004
Atenea y Apolo, un encuentro mitológico
Inspirados en la mitología griega, en honor a los dioses
griegos, Atenea y Apolo, las mascotas de los juegos olímpicos
de 2004, son dos simpáticos hermanos de dibujos animados.
Los trazos de las mascotas, que buscan una unión entre
el pasado y el presente griego, se tomaron de una muñeca
folclórica, que tiene por lo menos 3 mil años.
Las mascotas, creadas por un equipo de seis diseñadores
griegos, liderado por Spiros Gogos, tomó la figura de
Atenea, la diosa de la sabiduría y Apolo, el dios de
la luz y de la música. |
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Sydney 2000
Millie, Olly y Syd, sabiduría
animal
El trío de Sydney: Millie, Olly y Syd, con su simpatía,
color y dinamismo se robaron la atención en los Juegos
Olímpicos de 2000. Millie, una echidna, especie parecida
al erizo, fue nombrada en honor al nuevo milenio y personificó
la esperanza y el optimismo. Por su parte, Olly, el rey del
aire, representó la honestidad, el entusiasmo y la amistad
universal. El vigor de Australia y su gente lo encarnó
Syd, un ornitorrinco, que idealizó el honor de Sydney
de ser sede olímpica. |
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Atlanta 1996
Izzy, el enigma
Una figura amorfa, sacada de la fantasía, fue la mascota
de los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996. Su nombre
llegó del interrogante en inglés ¿Qué
es? ¿Whatizit?. La idea de la mascota surgió desde
el cierre de la ceremonia de Barcelona 1992 y paulatinamente
se definieron las características de Izzy. |
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Barcelona 1992
Cobi, ¡Y olé!
Barcelona y el mundo se enamoraron en 1992 de Cobi, un perro
intrépido y audaz que con su aspecto surrealista rompió
con los tradicionales personajes inspirados en Walt Disney.
Su creador fue Javier Mariscal. |
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Seúl 1988
Hodori, sinónimo de valentía
Un tigre fue la imagen de los Juegos Olímpicos de Seúl
1988. El nombre de Hodori fue seleccionado entre 2.295 opciones
que presentaron los seguidores de los olímpicos. El colorido
felino representó la valentía y generosidad coreana. |
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Los Angeles 1984
Sam, son sello estadounidense
Con su alegría y optimismo Sam, la mascota de las Olimpiadas
de Los Angeles en 1984, cautivó al planeta, que vio en
ella el espíritu y la esencia del deporte. Así
mismo, fue considerada como una de las figuras más representativas
de Estados Unidos, ya que el águila es el emblema nacional.
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Moscú 1980
Misha, el oso
Este oso ruso diseñado por Victor Tchijikov, aparte de
haber sido el símbolo de los Juegos Olímpicos
de Moscú en 1980, causó sensación entre
miles de telespectadores de una emisión consagrada al
mundo de los animales. |
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Montreal 1976
Amik, el lenguaje indio
La segunda mascota de los Juegos Olímpicos vio la luz
en Montreal, Canadá, en 1976. Los creadores de la mascota
se inspiraron en el castor, el animal emblemático del
país norteamericano y la "vistieron" con un
fajón rojo, una estilización de los cordones de
las medallas olímpicas. Amik, que en el lenguaje indio
de la zona de Algonquin, al norte de Canadá, significa
castor, representó los valores de los anfitriones: paciencia,
trabajo y mucha amistad. |
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Munich 1972
Waldi, la primera
Esta creación alemana, figura de las Olimpiadas de Munich
en 1972, fue la primera mascota oficial de los Juegos Olímpicos.
Mientras que sus tonalidades aluden a tres de los cinco colores
olímpicos, su figura representó agilidad, tenacidad
y resistencia. |
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