Mucha
bulla, pocos problemas
Medellín El uso indiscriminado
de pólvora detonante fue el único dolor de cabeza ayer para las
autoridades, durante la celebración de la tercera estrella del equipo Deportivo
Independiente Medellín.
En un primer reporte entregado por el Secretario
del Gobierno de Medellín, Jorge León Sánchez Mesa, quien
coordinaba los operativos de seguridad desde el tablado del Estadio, el uso de
voladores y tacos eran el único contratiempo que habían tenido desde
que comenzó la fiesta una vez culminó el partido en Pasto.
"Están
entrando voladores por montones y nos quedamos cortos para controlar esa venta.
eso nos preocupa por estar utilizándolos en un sitio tan concurrido como
este tablado. Esperamos que no ocurra ningún accidente. Con la Policía
estamos intentando ubicar a los vendedores", puntualizó el funcionario.
El
comandante de la Policía Metropolitana, general Leonardo Gallego, destacó
el buen comportamiento del público antes del partido y durante la celebración
en los diferentes sitios de concentración de aficionados en la ciudad.
Coincidió con el Secretario de Gobierno de Medellín en torno a la
utilización de la pólvora y resaltó que se presentaron
algunas incautaciones.
Informó que fueron desplegados dos mil hombres
de la institución en sitios neurálgicos de la ciudad para garantizar
la tranquilidad ciudadana.
Agregó que hoy seguirán los mismos
dispositivos de seguridad desde que el Medellín llegue al aeropuerto, hasta
que dé la vuelta olímpica en el Atanasio Girardot y se vaya al hotel.
"Para
el ingreso al escenario deportivo tomaremos todas las medidas de un partido normal
y las que disponga la Alcaldía de Medellín, dijo por último
el alto oficial".
Por su parte, el Tránsito Municipal con más
de 30 guardas, un jefe y tres supervisores atendió los accidentes leves
que se presentaron, en su mayoría choques y caídas de carros y motos
de personas en estado de embriaguez.
"Como a las 7:20 p.m., en la
carrera 68 con la circular 5, barrio Laureles, se nos presentó una colisión
de dos carros y lo más curioso fue que los dos conductores estaban tragueados.
El uno le decía al guarda que le pusieran el alcoholímetro al otro,
mientras que el otro pedía lo mismo", comentó uno de los empleados de
la Secretaría de Transportes y Tránsito, que conoció el caso.
A
las 8:00 p.m. la Policlínica de Medellín sólo reportó
el ingreso de una joven que vestía el uniforme del DIM, quien chocó
levemente su moto con un carro y sólo sufrió laceraciones y heridas
que no tuvieron gravedad.
A medida que pasaban las horas, las calles aledañas
al Estadio Atanasio Girardot iban quedando blancas por la guerra de harina que
protagonizaban algunos personas contra los hinchas del Medellín que pasaban
por el lugar, quienes toleraban pacientemente el juego.
En la carrera 74,
en la mitad de la vía, cuatro hombres de tez negra prendían "la
pelea", y a todo el se les acercaba, le lanzaban el polvo blanco, para motivarlos
a que les compraran el producto, que amenizó la fiesta y le dio el color
blanco de la paz al rostro de más de un seguidor rojo.
Era curioso
ver a aquellos morenos sentados sobre dos bultos de harina que contrastaba con
el color de su piel.
Apresurados, empacando pequeñas bolsas que
vendían a $1.000 la unidad y las tres en $2.000.
Con tranquilidad,
pero con pitos, risas, pólvora y mucha algarabía, los hinchas del
Medellín dejaron sentir en las calles la emoción de celebrar la
tercera estrella, esquiva durante siete lustros. |