 Manuel
Saldarriaga Tressor Moreno y Róbinson Muñoz, dos de los "extranjeros"
del Medellín. Junto con ellos, William Vásquez, Agostinho y Agustín
Julio. Los cinco fueron los únicos jugadores no antioqueños que
tuvo el equipo rojo. | Los
extranjeros y su gran aporte
Medellín En la
formación base del Medellín aparecen sólo cinco "foráneos":
Tressor Moreno (chocoano), William Vásquez Chacón (caucano) y Róbinson
Muñoz (vallecaucano). El arquero Agustín Julio (bolivarense) y Agostinho
(brasileño) también aportaron en la campaña que se cerró
con honores, pero jugaron menos que los otros tres.
El resto es sangre
antioqueña.Tressor Moreno llegó como refuerzo y empezó a
lo grande. Su debut en Jardín frente al Unión Magdalena resultó
auspicioso. Luego tuvo un bajón, pero después de sentarse a hablar
con el técnico Víctor Luna recompuso su camino y terminó
siendo figura del equipo. De delantero, inteligentemente el técnico lo
envió a la posición de volante, en la que demostró su clase.
Es
el hombre "diferente" del equipo, quizás por su trayectoria,
pero el grupo lo supo acoger. En Cali marcó un gol definitivo para la clasificación.
William
Vásquez, con un paso fugaz por el balompié argentino, resultó
ser una ficha clave en la estrategia del técnico por su sacrificio y entrega.
A sus 24 años, este jugador polifuncional actuó como carrilero y
delantero, con goles y asistencias que los hinchas mantienen en la memoria, como
sucedió en Ibagué cuando sirvió el primer tanto a Tersos
y cerró la cuenta para dar tranquilidad con el 3-1.
Callado y trabajador
superó una lesión que lo sacó de las canchas por más
de un mes, y demostró que Reinaldo Rueda tenía razón cuando
lo sugirió para el Medellín.
Róbinson Muñoz,
de 23 años, fue utilizado más como visitante que en casa, pero su
buen rendimiento le dio la titular en la final. Lateral derecho fuerte, de buen
biotipo, no tuvo problemas para trabajar de volante cuando el equipo lo requería.
El gol en el juego de ida con Pasto terminó por convencer a los hinchas
de su calidad. Quiere quedarse en el Medellín. Agustín Julio tuvo
la mala fortuna de que Luna se la jugara con el joven David González,
la gran figura. Y Agostinho se sacó solo del equipo base porque, según
Luna, se llenó de ansiedad por ofertas del exterior. Cuando actuó
recompensó con ganas y lucha los goles que necesitaba como delantero. |