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El Colombiano un diario leer desde 1912


Por
Ana Lucía Mesa Franco
Medellín


Apenas despuntaba el siglo, con los colores políticos a flor de piel. Era la época de la beligerancia política, del ardor por el arte y las letras, era el preámbulo de los "locos años veinte", con todo el cambio y el progreso, que aquello implicó para nuestra sociedad. Era una época donde el valor de la palabra y la verdad significaban todo para los hombres.

"Al comienzo las cosas no fueron muy fáciles. El primer problema serio fue de carácter legal, pues se presentaron demoras por no tener la edad requerida por la ley para ejercer la dirección de un periódico político. Me faltaban algunos meses, pero muy pocos; por eso la Gobernación decidió darme el permiso al fin", y nació EL COLOMBIANO, el diario que sería desde su concepción "El periódico de todos y para todos", indicaba Francisco de Paula Pérez, fundador del diario.

Vocero de Antioquia y Colombia
En ese entonces el deseo de superar las diferencias y fortalecer los lazos en la comunidad inspiraron a Francisco de Paula Pérez a escoger el nombre. "...estuve pensando y barajando posibles títulos hasta que tropecé con que aquí, en Bogotá, se publicaba un órgano periodístico llamado "El Colombiano", cuyos redactores fueron apóstoles de la unidad nacional. Creí conveniente que en Antioquia se renovaran esas ideas.", aclaraba Pérez.

Hoy como ayer, ese sigue siendo una de las intenciones más fuertes, encontrar aquello que nos une e identifica, aquello que nos hace colombianos y antioqueños. Y aunque otros nombres pasaron por la mente del fundador, como "El Heraldo Conservador" y "El Antioqueño", eran títulos que implicaban establecer límites y diferencias políticas, cosa muy distinta a los deseos fundantes de EL COLOMBIANO.

El 6 de febrero de 1912 nació el periódico de los antioqueños, con las privaciones propias de una empresa que enfrentaba retos económicos y técnicos, sin embargo, el reto mayor fue materializar los ideales de sus forjadores.

"Sin más anhelos que contribuir al bienestar de la patria y llevar a la inteligencia de nuestros copartidarios el aire generador de fervorosos entusiasmos, indispensables para quienes libran la batalla espiritual de las ideas..."diría el editorial de esta inolvidable fecha. Así los habitantes de la Bella Villa conocieron los postulados de su nuevo periódico.

"El Decano de la prensa antioqueña", empezó así como un bisemanario de incierta periodicidad, con una imprenta ajena, por ello llevarlo a los lectores significó toda una odisea.

Valores perennes
En febrero de 1912 EL COLOMBIANO tenía propósitos políticos y sociales, pero ante todo buscaba superar la incomunicación que afectaba a una Medellín, también naciente. Desde sus orígenes EL COLOMBIANO se ha caracterizado por una inamovible consigna "EL COLOMBIANO, un periódico de todos y para todos", inspirada en el deseo de ser el vocero de los intereses de Antioquia y el país.

Respecto a este lema la directora, Ana Mercedes Gómez Martínez, cuenta: "Había dos, ellos tenían pensado "EL COLOMBIANO, un periódico de todos y para todos", y "Busque en este diario las noticias que desee", porque daban muestras de que querían ser un periódico general que entregaba todas las noticias que se generaban, tanto a nivel local, nacional y mundial.

Yo siempre he dicho que "EL COLOMBIANO, un periódico de todos y para todos", es un anticipo del actual derecho a la información del que en ese entonces no se hablaba. Se venía de una época en que la información la tenía el poder, el real en Europa o el poder político, después se pasó a una época de los dueños, luego los periodistas, que podían decir lo que quisieran. Ya el máximo de maduración es saber que el derecho a la información no lo tenemos nosotros para decir lo que queramos, sino la gente para estar informada," puntualiza Ana Mercedes Gómez Martínez.

Es esta misma consigna la que resume los valores y los ideales de periodismo de EL COLOMBIANO.

Los primeros colaboradores
En la primera edición colaboraron: Juan B. Londoño, Eduardo Zuleta, don Sacramento Ceballos, don Tulio Ospina y el general Marceliano Vélez. El entusiasmo del militar lo llevó a comunicar estas palabras al fundador:

"Carezco de bienes y fortuna y por lo tanto, no puedo ayudarlo pecuniariamente.
Pero con mi pluma estoy a sus órdenes y aquí le traigo este artículo". Esta fue una página famosa sobre la historia política de Colombia que provocó una polémica con los veteranos periodistas del "La Organización", vocero del liberalismo. Esta fue la última colaboración del polígrafo y militar colombiano. La nómina de redactores fijos era muy escasa, debido a la estrechez económica.

La primera edición de EL COLOMBIANO fue de cuatro páginas, tamaño tabloide con un tiraje de 400 ejemplares, vendidos a tres centavos cada uno. El periódico circuló los martes y viernes y se imprimía en una rudimentaria prensa Chandler. De manera irregular el periódico aumentaría poco a poco el número de páginas, así: El 26 de enero de 1923 salió de ocho páginas, sólo ese día. Luego el 30 y 31 de enero saldría con seis páginas.


Fragmento del mural elaborado por Anibal Gil para la sede de EL COLOMBIANO del centro.

A partir de febrero de 1923, el diario era de 8, 6 o 4 páginas. Salía esporádicamente la columna Ecos y Comentarios en primera, segunda o en otra página cualquiera, un solo comentario.

A pesar de la incertidumbre respecto a la consolidación, el periódico contó con mecenas de todo tipo. Unos contribuyeron con con apoyo moral y otros con servicios sin esperar contraprestación, algunos de ellos fueron: el Arzobispo Manuel José Caizedo y don Carlos Vásquez.

Desde 1913, EL COLOMBIANO pasó a ser propiedad del Directorio Conservador de Antioquia. Fue adquirido luego por el Dr. Jesús María Yepes y bajo su dirección comenzó a editarse diariamente.

El periódico se publicó en tamaño universal en 1914, el 19 de diciembre de este año EL COLOMBIANO llegó al número 400, serie XXX. En ese entonces figuraba Pedro P. Pimienta como director y a partir de 1916 el director sería Rafael Calle y Arturo Correa el administrador.

En 1930 en un hecho quijotesco, la empresa fue comprada por los doctores Julio C. Hernández y Fernando Gómez Martínez. Aunque el diario cambió de dueños su filosofía sus principios se mantuvieron firmes como lo indica el editorial que inauguraba una era distinta en el "Decano de la prensa antioqueña".

Hacia 1976 se cambió de impresión del sistema caliente al offset y allí se adquirió la rotativa Goss Urbanite. En 1982 se reemplazó la Urbanite por la Metroliner actual rotativa.

El cambio, una constante
Esa ha sido la palabra mágica que desde el comienzo traería un excelente augurio a esta empresa periodística.

"Fernando Gómez y yo (Julio Hernández) éramos dos muchachos jóvenes con ambiciones y ganas de progresar y teníamos que empezar por lograr un cambio de mentalidad". Así lo recordó Hernández al describir cómo la atmósfera del cambio inundaba ese taller de las letras y de los linotipos, materia prima de las historias, de las crónicas de nuestra incipiente urbe, del departamento y del país.

"Se palpaba a pasos agigantados el cambio. En los medios de comunicación. En el mundo entero. La radio y la televisión acechando...", concluía Hernández.

Se temía en ese entonces que el periódico impreso tendría su final cerca, preocupación que aún asalta a más de un experto, respecto a la previsión de un ocaso de los diarios frente a la internet. Sin embargo, hoy como ayer vuelve y se reafirma la tradición del periódico impreso, que ahora con ímpetus renovadores y optimistas característicos de un medio en constante evolución y perfeccionamiento, entregó su nuevo diseño a los lectores.

Ese permanente estado de cambio y de superación de múltiples obstáculos, llevó a los fundadores de EL COLOMBIANO a adquirir el sistema Offset en 1976. Sin embargo a finales de la década las circunstancia demandaban un nuevo cambio.

No obstante, meses después de adquirida la rotativa Urbanite se copa la capacidad, calculada para diez o veinte años. Aunque se compraron más unidades, no daban abasto. La palabra cambio, surgía de nuevo y se pensó en una nueva rotativa y un gran problema por resolver: El espacio no era suficiente y los vecinos no vendían, se pensó entonces en una nueva sede.

El diseño y la dirección arquitectónica de la nueva casa de EL COLOMBIANO en la avenida Las Vegas, municipio Envigado, Antioquia estuvieron a cargo de los Dres Luis Fernando Gómez Martínez y Juan José Isaza Restrepo. Construída en un lote de 17.542.36 metros cuadradas fue concebida para contener la infraestructura humana y técnica que en adelante llevarían a los lectores las noticias del acontecer local, nacional e internacional.

El 16 de diciembre de 1982 se inició la primera etapa, en donde se ubicaría la bodega de papel, la zona de impresión con la Rotativa Metroliner de la Gess, salón despacho, vía férrea y muelle de descargue de papel para impresión, del mismo modo se construyó un amplio parqueadero y una instalación de servicios.

En octubre de 1986 comenzó la construcción de la segunda etapa, dedicada al área administrativa. Atención al público, contabilidad, personal, redacción, fotógrafos, diseño, auditorio, archivo, sistemas, almacén, cafetería, producción, oficinas de gerencia, subgerencia, dirección y subdirección, sala de juntas, terrazas y un área de cubierta que se utiliza como helipuerto. Y así se hizo otro sueño realidad, siempre pensando en ofrecer un mejor servicio.

Todo esto demuestra que EL COLOMBIANO ha estado en constante evolución, en donde el arte de la escritura está soportado en unos ideales en permanente proceso de materialización.


Fragmento del mural elaborado por Anibal Gil para la sede de EL COLOMBIANO del centro.

Hechos, no palabras
El 2 de enero de 1924 apareció en primera plana un aviso que así decía: "Hechos no palabras". República de Colombia, Correos Nacionales. Medellín, diciembre 27 de 1922. Balance del peso de los diarios de la ciudad que circularon por la oficina de Correspondencia en el mes de diciembre de 1922 y que se rinde a petición de El Colombiano. Los datos están a la orden del que quiera solicitarlos en esta oficina.

COLOMBIANO kilos 874 500 gramos.
Espectador kilos 175 500 gramos.
Correo Liberal " " 368 700 gramos.
Este aviso se repitió varias veces en primera.

Así es como se tienen registros concretos de que en el momento de la primera edición se hablaba de 400 a 700 ejemplares. En 1930, en plena recesión económica en el mundo, se mencionaban mil ejemplares, en 1954 el número creció de 37 mil a más de 40 mil, en la década de los 80's llegaba a los cien mil, con un incremento del 30% los fines de semana, actualmente el número de ejemplares oscila entre 85.000 ejemplares en la semana hasta 180.000 los domingos.

Cifras que comprueba que EL COLOMBIANO ocupa el primer renglón entre los periódicos leídos en Antioquia, seguido por El Mundo, El Tiempo y El Espectador.

La Dirección
En el decenio del 20 al 30 el director de El Colombiano fue Julio César García Valencia, escritor, historiador e inspirador de nuevas generaciones. García es autor de la "Historia de Colombia", "La Historia de la Universidad de Antioquia", "Del Matriarcado a la Ley Sálica". Rector de la Universidad de Antioquia y fundador de la Universidad La Gran Colombia, su hermano Abel García fue jefe de redacción de este diario.

Desde 1962 el doctor Juan Zuleta Ferrer rigió los destinos del periódico. Zuleta, considerado uno de los mejores editorialistas del país, se había vinculado a esta casa periódistica desde 1930. En 1947 había asumido ya la dirección hasta 1950, cuando fue nombrado embajador en Cuba.

Como consultor y director emérito estuvo al frente de EL COLOMBIANO el doctor Fernando Gómez Martínez. Desde allí lideró campañas para lograr obras como: La carretera al mar, la descentralización política y administrativa entre otras.

En la subdirección estaba Juan Gómez Martínez, quien terminó su segundo período como alcalde de Medellín este año. Gómez Martínez, como la directora actual del periódico, Ana Mercedes Gómez Martínez crecieron entre las rotativas y los linotipos, allí aprendieron a amar este apostolado, de las manos de su padre el Dr Fernando.

"Empecé a tener noción y conciencia de EL COLOMBIANO con la sede de Maracaibo entre Junín y Palacé, me marcó mucho. De niña veía trabajar a mi papá, jugaba entre los linotipos. Esa sede marcó mi conciencia de la existencia de EL COLOMBIANO, el trabajo de mi padre," recuerda la directora Ana Mercedes Gómez Martínez.

Otros directores han sido además del fundador Francisco de Paula Pérez, Pedro Pablo Pimienta, Jesús María Yepes, Sacramento Ceballos, Pablo T. Zuluaga, Julio César García, José Manuel Mira Velásquez, Luis Parra Bolívar, Abelardo Londoño Marín y Alfonso Londoño Martínez.

Con semanas, meses o años al frente de la dirección, pero todos han contribuido a que EL COLOMBIANO sea hoy el vocero de la prensa antioqueña y uno de los principales en el periodismo nacional.

Las distinciones
Hecho que no es gratuito, lo demuestran los numerosos premios que su equipo periodístico ha obtenido, diversas distinciones como: premio Simón Bolívar, galardón obtenido en numerosas ocasiones y en diferentes categorías, Premio Nacional de Periodismo C.P.B., premios María Moors Cabot, obtenido por Juan Zuleta Ferrrer y Fernando Gómez Martínez, premio Kodak Internacional a la mejor impresión en Color, Mercurio de Oro (otorgado por Fenalco), Premio Latinoamericano de Periodismo Científico y múltiples condecoraciones y menciones, la lista que no terminaría, incluye a los fotógrafos y caricaturistas de este diario, quienes también han marcado un hito en la historia del periodismo nacional.

Esta trayectoria confirma con más intensidad que EL COLOMBIANO no sólo son palabras, son hechos y hechos de cambio. La transformación no sólo se puede verificar en su infraestructura y parte técnica sino en los criterios informativos, siempre a la vanguardia de las necesidades de un lector, también en evolución como su diario.


Foto Archivo EL COLOMBIANO

Las casas del periódico
Nueve han sido las sedes de El Colombiano en Medellín:

1.Ayacucho entre Junín y Sucre, frente a donde existió el Teatro Bolívar.

2.Pichincha entre Bolívar y Carabobo, donde actualmente se localiza el almacén Tía.

3.Colombia entre Carabobo y Bolívar, ahora se encuentra allí El Banco de Bogotá.

4.Boyacá entre Junín y Palacé, frente al Templo de La Candelaria.

5. Junín entre Colombia y La Playa, allí se levanta el edificio San Fernando.

6. Palacé, entre Maracaibo y La Playa, al frente del Hotel Nutibara.

7. Maracaibo entre Junín y Palacé, donde se encuentra actualmente el Hotel Europa Normandí.

8.Juanambú entre Bolívar y Carabobo hasta mayo de 1988. Esta es una de las casas recordadas especialmente por la directora: "Allá empecé a trabajar, recuerdo la bomba que casi la destruye. Un gesto heroico del portero evitó que no acabara por con el periódico."

9.Avenida Las Vegas, carrera 48 No.30 Sur-119, Envigado. "Esta sede me gusta porque es alegre, iluminada. Yo no me explico cómo éramos capaces de escribir allá, oyendo a los vendedores ambulantes, los buses," sostiene Ana Mercedes Gómez Martínez.

Las buenas impresiones ante la nueva sede del periódico no se hicieron esperar..."Papi esto parece un aeropuerto", dijo la hija de José Samuel Arango, editor gráfico del periódico por aquella época, al conocer la nueva sede del periódico y quizá no estaba muy lejos de lo que significa para el ejercicio del periodismo un sitio alejado del bullicio y sosegado que permite precisamente dejar volar la imaginación, las ideas, el instinto y el tino en el manejo de las noticias para que día a día se le entregue una información más oportuna a sus lectores.

EL COLOMBIANO se estableció en Bogotá en 1930. Una cigarrería albergó la oficina de Redacción y Circulación, en medio de la euforia de las novedades, de los pronósticos disparatados, característicos de ese entonces, como el de aquel sabio sueco que afirmaba que el café serviría de combustible para aviones y automóviles. Era una época en que los cronistas soñaban con transformar su entorno, era época de cambios para el departamento y para Colombia.

Innumerables vicisitudes
"Un periódico de todos y para todos" es una consigna que implica para nuestro diario compromiso con los grandes momentos de la nación y del mundo, al mismo tiempo significa riesgos y luchas por la supervivencia.

El periodismo es ante todo un gran apostolado, de carreras, angustias, luchas, manejo de las fuentes, la hora de cierre, un título que no llega, las fotos, un últimas horas, trasmitir los textos a producción hacen parte de una rutina que afronta día a día los rigores de mantener un criterio noticioso que responda al llamado de la verdad y de la realidad de un país convulsionado como el nuestro.

No en vano EL COLOMBIANO vivió tiempos difíciles, al comienzo por las restricciones técnicas, económicas, la gran Depresión de los Treinta, amenazas, atentados, inclusive el secuestro de sus periodistas. Pero también se vivieron períodos complejos como el de la censura y la violencia que parece ayer como hoy, parece no tener límites, ni final.
EL COLOMBIANO de hoy y mañana, habla la directora.

Las mujeres al comienzo escaseaban en el periódico, pero con Ana Cárdenas estuvieron representadas desde sus comienzos. Caracterizada por su entusiasmo fue llamada "La patrona de EL COLOMBIANO", le entregó desde la redacción social todas sus ganas para que esta empresa periodística creciera.

En la actualidad es también una mujer la que está al frente del diario Ana Mercedes Gómez Martínez, quien habla así respecto al ejercicio del periodismo escrito en EL COLOMBIANO:

"Creo que la prensa escrita hoy tiene un nicho limitado, porque ya son muchos los medios que compiten para llevarle información a la gente, que antes no habían. Está la televisión, la radio, está ahora el internet, el audiovoz.

Tiene entonces un nicho, con artículos más profundos, con columnas de opinión, con análisis, con la crónica que es fundamental en el periodismo escrito, creo que tiene futuro, pero a la vez EL COLOMBIANO ya no se puede mirar sólo como el periódico papel, sino como una empresa de comunicaciones cuyo fundamento es la información y el servicio a través de las informaciones.

Entonces en las distintas maneras de presentarse, tiene que tener muy claro el sentido de servicio y dar el dato que necesita la gente y trabajar las informaciones para estar al día en eso.

Otra cosa bien importante, creo que el futuro de los periódicos está en responderle a su región, al entorno. De ahí que salgan especiales para ciertos barrios y regiones como herramienta fundamental de servicio a la comunidad, pero a la vez hay que mirar en el otro extremo.

Con el internet los contenidos pueden ser vistos en cualquier parte del mundo. Luego los periódicos se tienen que mover en los dos extremos, por un lado ser muy fuertes localmente, prestar mucho servicio a la comunidad, retratar los aciertos y señalar sus errores, pero a la vez, tener contenidos que puedan interesar a cualquiera en cualquier parte del mundo."

Hoy EL COLOMBIANO no sólo es el diario de los antioqueños es una empresa periodística con diversos productos que procuran día a día satisfacer las necesidades de sus lectores, sin perder su compromiso con la verdad y sin abandonar sus sueños de ayudar a construir una Colombia mejor y en paz.

Qué quisiera ver en EL COLOMBIANO
"Sueño con el día en que podamos titular en primera plana que Colombia alcanzó la paz", dice con ilusión e intensidad la directora Ana Mercedes Gómez Martínez. Es también el deseo más ferviente de toda esta empresa que busca servirle mejor a la gente.

EL COLOMBIANO es así un diario en permanente evolución, sin olvidar los valores que lo fundaron y que siempre le darán la fortaleza, la visión y el tino para caminar con los antioqueños y los colombianos. Hoy como ayer los antioqueños siguen respaldando al "Decano de la prensa antioqueña", dando así más razones por desarrollar un periodismo renovador atento a las necesidades de la comunidad, de su país y de todos los lectores que inclusive desde el extranjero siguen la realidad nacional y local a través de EL COLOMBIANO.


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