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Agosto 25 de 2003
 
Álvaro Guillermo Rendón está convencido de que su candidatura es totalmente viable, "cuando las ideas son buenas, no hay que esperar", dice.
Candidato a la gobernación de Antioquia

Álvaro Guillermo Rendón, "el poeta" que no renunció a vivir el arte de la política

Por
Edward Jaramillo González
Medellín

Está andando la calle, parando a la gente en las aceras para contarle lo que piensa. Pero no está loco, está haciendo campaña para llegar a la Gobernación de Antioquia.

Es Álvaro Guillermo Rendón, un conservador que hoy, como varios más, no está siendo acompañado por los amigos con los que ha trabajado casi toda su vida y, por eso, se presenta en la contienda electoral por el Movimiento Convergencia Ciudadana.

El mismo que teniendo 19 años y comenzando su primer año de Derecho fue nombrado Personero Municipal. El mismo que ocupó uno de los cargos más importantes del país: la Auditoría General de la Nación, despacho desde el cual le correspondió vigilar a todos los órganos de control, entre 1999 y 2001. Allí llegó luego de ser postulado por la Corte Suprema de Justicia y elegido por el Consejo de Estado.

Nació en Envigado, pero su crianza se dio en Itaguí, en el barrio Sedeco. Allí Ana López, su madre manizalita, y Amado Rendón, su padre antioqueño, establecieron su hogar.

"Mi papá se vino de Andes, en el Suroeste, después de que consiguió que Coltejer lo empleara en Rosellón, en Envigado. Pero vivimos en un barrio de Itaguí en el que habitaban solo trabajadores de esa gran empresa antioqueña", recuerda el candidato.

Estudió en la escuela que llevaba el mismo nombre del barrio en el que jugó. Institución educativa que también patrocinó la empresa textilera.

Es por eso que las telas y los hilos son el referente a través del cual teje los recuerdos de su infancia. Y aunque para acabar de ajustar su madre era modista, no fue el mundo de la confección el que lo sedujo, sino el de los discursos, las artes y los libros, el que lo hizo distinguirse entre sus seis hermanos. Los mismos a los que les decía, sin pena, que quería ser Presidente de la República.

Lo primero que lo acercó a la política, sin él darse cuenta, fue el compromiso que siempre tuvo su mamá con los demás.

"Hace poco me confesó que siempre quiso ser política. Mi madre combinaba las labores de la casa con las de la modistería, pero sobre todo con las de la enseñanza y en ese proceso pedagógico demostraba su liderazgo", explica Rendón.

Ana López se hizo famosa en todo Envigado porque se dedicó a formar modistos y modistas que aún hoy, indica el candidato, la recuerdan.

Pasaron los años y, adolescente, llegó Álvaro Guillermo al Colegio San Marcos, para adelantar sus estudios secundarios.

Es difícil imaginarse, ahora, que en las aulas de esta institución no fueron las materias de sociales e historia las que más apasionaron al joven estudiante, sino las de español y, más que nada, las actividades culturales, las que ocuparon gran parte de su tiempo.

"Me gustaba mucho escribir libretos. Incluso me volví director de teatro en el colegio", explica. Pero ese gusto no fue tan fuerte como para ponerlo en el camino de las artes y alejarlo del de la política que siempre visionó. "Nunca dejé de tener claro que quería ser abogado y que quería hacer una carrera política", explica.

En el último año de colegio conoció a un líder electoral envigadeño, el médico Diego Mesa, a través de un hermano mayor suyo. Con él asumió el primero de varios retos en su vida, el de defender las banderas del Partido Conservador en una localidad con mayoría liberal.

Junto con él vio la oportunidad de empezar a hacer de sus aspiraciones hechos reales y tras lograr, con su movimiento, la votación más alta en el Municipio, logró ser nombrado Personero de Envigado, aún sin contar con la preparación y la experiencia que requería el cargo. En contrapeso se empeñó en ganarse, con su trabajo, a los concejales que criticaron su nombramiento. Y lo logró. Al terminar su primer período, fue ratificado en el cargo.

Pero para evitar más señalamientos, se comprometió con su formación. Tras titularse como abogado, se especializó en derecho administrativo en la UPB y en derecho económico en la Universidad Externado de Colombia.

Después, gracias a su actividad en el conservatismo y su desempeño, llegaron varios nombramientos. Fue asesor del Ministerio de Minas y Energía, asumió en 1998 la Secretaría General de Findeter y después gerenció Coomunicipios, entidad en la que tuvo que enfrentar todo tipo de señalamientos por su gestión. "Este cargo fue todo un reto, pues la entidad estaba agonizando y me comprometí a revivirla", sostiene.

Hoy, quizá marcado por esa alma de "poeta" que se agitó tanto en su juventud y cuando se encuentra lejos de muchos amigos que siempre lo respaldaron políticamente, aspira al primer cargo del departamento.

Y aunque éste, su último reto, ha puesto a dudar a varios sobre su cordura, él solo precisa en decir que no piensa renunciar al arte que más lo ha motivado siempre, el de la política.

 




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