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La Selección también tiene su corazoncito

Contribuyó con una causa humana: Héctor Darío Sánchez.

El equipo fue encomendado al Señor de los Milagros de Buga.

El técnico García sólo hablará hoy acerca del juego con Venezuela.

Jaime Herrera Correa
Cali
"Todos estamos con usted", le alcanzó a decir en el corto saludo Álex Viveros a Héctor Darío Sánchez, quien pese a esperar más de dos horas a 34 grados centígrados lució emocionado por el homenaje que le rindió la Selección de Colombia.

Sin hablar mucho, pero atento de principio a fin en la práctica de 40 minutos que realizó el combinado patrio, este periodista y analista arbitral fue, al lado de los dirigidos por Luis Augusto García, el protagonista en el Estadio Francisco Rivera Escobar de Palmira.

Pese a las molestias que le causan la enfermedad que padece y lo tiene en una difícil situación personal a sus 47 años de edad, Sánchez nunca preguntó el por qué se demoraba tanto el equipo patrio para llegar de Buga, pero al igual que los cerca de 5.000 aficionados dejó entrever la ansiedad que tenía por ver a sus ídolos: Viveros, Calero, Mondragón y Bonilla.

Así como este hombre, que gracias al respaldo de la Alcaldía de Palmira y los medios de comunicación vallecaucanos recibió el visto bueno del gerente Luis Bedoya para que el combinado hiciera una práctica en su honor, la comunidad estaba ansiosa por ver de cerca a los hombres que buscarán un triunfo mañana frente a Venezuela en la eliminatoria.

"Cuándo llega Colombia; dónde están Ángel y Bolaño; a qué horas llegarán esos calidosos y que maluco esperar tanto", fueron algunas de las expresiones que se escucharon en las graderías de parte de Álex Hurtado y Helena Ibargüen, dos niños que en medio de su vestimenta sucia, lucieron por la claridad de sus conceptos.

Sin embargo, en una muestra de solidaridad, aporte social y sentimiento de corazón, el tricolor nacional hizo su aparición en el bus S26-9211. De inmediato la locura se dejó venir, unos corrían para allá, otros para acá; los aplausos iban y venían y nadie se quiso perder la presencia de los 19 integrantes de la Selección, que fue clave para que la gente donara algunos fondos, de forma voluntaria, que alivie un poco la situación de un hombre que le ha dado mucho al fútbol pero ha recibido poco.

Compromiso y trabajo
"Teníamos un compromiso y pese a que el clima se puso pesado, el técnico Luis Augusto García dijo que viniéramos aunque fuera media hora y así lo hicimos para contribuir con el homenaje al señor Héctor Darío Sánchez. Por eso después de rezarle al Señor de Buga y pedir de todo corazón por la paz de todos los colombianos, nos trasladamos a Palmira convencidos de contribuir con una causa social y de que íbamos a recibir el cariño de la gente", expresó Gonzalo "Garrincha" Guzmán, el preparador de arqueros.

Y dicho y hecho. Con el aporte de varios jugadores del América, el gramado de Palmira sirvió para que Colombia enfrentara con anticipación a "Venezuela" y le ganara 3-0 con dos goles de Juan Pablo Ángel y uno de Julián Vásquez.

El estratega García conformó dos escuadras gracias a la colaboración de jugadores de América y Cali. La primera (tuvo el uniforme tricolor) fue integrada por Miguel Calero, Gonzalo Martínez, Jorge Bermúdez, Andrés Orozco, Jersson González, Álex Viveros, Jorge Bolaño, Fredy Grisales, David Ferreira, Juan P. Ángel y Víctor Bonilla. En la segunda (jugó con la indumentaria patriota) estuvieron Farid Mondragón, Óscar Millán, John Viáfara, Luis Asprilla, Elkin Bermejo, William Zapata, Jefferson Torres (ecuatoriano del América), Óscar Restrepo, Wilson Segura, Néstor Salazar y Julián Vásquez.

Pero la dicha de la gente, que inició en el primer minuto con el gol de Ángel, se mermó un poco con la salida de Bonilla por un resentimiento de una lesión. Después del susto, la fiesta continuó porque Vásquez, que cambió de equipo, logró el segundo y Ángel ratificó la superioridad de Colombia anotándole el tercero a Venezuela.

Eso apenas fue un entrenamiento y el juego sólo duró 40 minutos debido a que la oscuridad se apoderó de todo y de todos en el Francisco Rivera Escobar, pero los 5.000 aficionados (que voluntariamente donaron algunos fondos) y el mismo Héctor Darío Sánchez terminaron felices porque vieron de cerca a sus ídolos y constataron que la Selección también tiene su corazoncito.

Por fin entrenaron todos a la vez
En la primera práctica trabajaron siete jugadores, con lo cual el entrenamiento sólo se dedicó a la recuperación y a algunos trabajos físicos.

Para el miércoles ya había 14 futbolistas, pero los del Deportivo Cali tenían que participar con su equipo en la Copa Libertadores. Eso hizo que los trabajos tácticos se realizaran a medias porque no estaban todos.

Para el viernes llegaron todos los jugadores del exterior y el volante Óscar Restrepo, quien también estaba con el Junior en la Copa. Sin embargo, ante la ausencia de los jugadores azucareros, tampoco se pudo hacer un trabajo completo.

El sábado estaban todos en la concentración, pero no pudieron trabajar juntos, porque a los del Cali hubo que darle tiempo de recuperación tanto en la mañana como en la tarde, razón por la cual en la minipráctica hubo muchos invitados de otros elencos.

Ayer, por fin, la Selección entrenó con todos los convocados para afrontar el partido de mañana en San Cristóbal. En la mañana descansó la mayoría, pero hubo la revisión respectiva para Bonilla y algunos salieron de sus habitaciones a relajarse un poco.

Pero en la tarde, en la sede de Cascajal el equipo trabajó intensamente en la parte física y táctica con todo el grupo completo que buscará el triunfo ante Venezuela. El preparador físico Diego Barragán y el técnico Luis García fueron los encargado de exigir al grupo en la última práctica, ya que hoy viajan a la 1:00 p.m. en un vuelo charter para moverse en la noche en el estadio donde jugarán.

 

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