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11 de septiembre
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11-S
¿Usted cree que los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos partieron en dos la historia de la humanidad?


Nadie sabe de la suerte de los desaparecidos


Por
Paula Cristina Pérez
Medellín

AFP
Reuters
Reuters
La aparición del cadáver de Wilder Alfredo Gómez, una de las 19 víctimas colombianas que dejaron los atentados del 11 de septiembre, hizo temblar más de un corazón.

El año de interrogantes y búsqueda terminó el sábado pasado cuando identificaron el cuerpo de este hombre, quien trabajaba como mesero en el restaurante Windows on the World, en el piso 103 de la torre norte.

El hallazgo removió heridas, pero también puso fin a un suplicio que siguen viviendo otras familias. Esas a las que sus seres queridos les dicen en sueños que siguen vivos, o aquellas que saben que no hay esperanza alguna de acariciarlos nuevamente, pero quieren darles sepultura.

A Ramona Duarte, tía de Francisco Eladio Muñoz, un jóven de 29 años que trabajaba en una compañía de sistemas, de nada le han valido las más de 1.000 cartas que ha enviado con información de su sobrino. Nadie le da razón. Ni siquera está en las listas de desaparecidos. En la empresa donde trabajaba lo que le dijeron es que como era independiente, no incluyeron su nombre en las listas.

“Ese día, él estaba en sus oficinas, entonces ¿por qué no está registrado en ninguna parte? ¿Por qué no nos dan información? ¿Qué están escondiendo?”.

Con la aparición del cadáver de Wilder, los cuestionamientos aumentan. Iluminada Duarte, madre de Francisco, dice que “ahora que han empezado a aparecer, vivos y muertos, tengo la esperanza de encontrarlo. Sin embargo, todo es muy hermético, no sabemos a quién acudir”.

La única respuesta que encuentran es que de los hospitales ya remitieron a todos los pacientes. Sin embargo, asegura, todo es muy confuso y enredado, “porque nadie tiene acceso a los centros asistenciales”. En sus oraciones, Ramona le pide a Dios que le diga qué paso con su sobrino: “Él me da señales de vida”. Creencia que reforzó con la visita a una clarividente quien le aseguró que Francisco está vivo, pero que de donde está no puede salir, porque lo tienen custodiado, “tal vez, en un hospital”. Ese al que no pueden acceder, porque, “todo se maneja con misterio”.

 

 


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