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11 de septiembre
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11-S
¿Usted cree que los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos partieron en dos la historia de la humanidad?


Capital mundial recobra fuerzas

Nueva York aún sigue afectada por los ataques que vivió. La meta de recuperarse se logra poco a poco.
Sus habitantes buscan la normalidad en una ciudad que dejó de serlo. "Perdió parte de su arrogancia".



Por
Área Internacional
Medellín

Un año después de los ataques contra la Gran Manzana, Nueva York continúa vulnerable y adolorida sin haber podido superar aún la dura experiencia del derrumbe de sus dos rascacielos más emblemáticos, las Torre Gemelas.

La famosa Zona Cero es ahora un gran agujero, entre monumento y cementerio de las personas que murieron en la catástrofe, y un recuerdo imborrable de lo que sienten en sus corazones centenares de neoyorquinos. Miles de personas que sobrevivieron a los atentados o cuyos familiares murieron al desplomarse las Torres siguen tan traumatizadas que no quieren ni hablar de conmemoraciones y han planeado huir, abandonar Nueva York.

Es la prueba más clara de su lucha día a día por recuperar una normalidad que nunca será ya normal, y por rehacer unas vidas que estarán amputadas para siempre al sentir un vacío especial, ese agujero físico y sentimental que hoy parece insalvable.

Doce meses son suficientes para muchas cosas, dice la agencia de noticias EFE, pero claramente no lo han sido para curar la magnitud de la catástrofe que representó el 11 de Septiembre del 2001 y, por eso, el primer aniversario se recordará con dignidad, sobriedad y, sobre todo, respeto. La bolsa de Wall Street ha recuperado casi los niveles anteriores a septiembre, pero para muchos pequeños negocios han sido meses muy difíciles y complicados.

"La vida aquí era dura antes del 11 de septiembre pero después es casi asfixiante", explicó a EFE Mario, un mexicano indocumentado que se encuentra entre los afortunados que mantiene su trabajo, entregar comida a las oficinas de las grandes corporaciones. Para otros, sin embargo, los atentados han tenido en el fondo un efecto positivo, al servir de llamada de atención a una ciudad que había alcanzado una velocidad a mil con ningún norte.

Millonarios, analistas, banqueros y abogados se dieron cuenta de que la vida es corta y puede acabar en cualquier momento, y, según los psiquiatras, se volvieron más amables, menos amantes del trabajo y más dedicados a disfrutar del tiempo que les queda, registran las agencias de noticias.

No es menos cierto que los atentados han resaltado que Nueva York, ante todo, es una gran urbe compuesta por anónimos y sencillos trabajadores y emigrantes, de policías y bomberos voluntarios que murieron a decenas intentando ayudar a sus compatriotas.

También ha servido para que la Gran Manzana haya perdido algo de su arrogancia e invencibilidad. Mary Margaret Frederick, de 53 años, una psicóloga con consulta a cuatro calles del World Trade Center, recordaba que nada más salir del trabajo, levantaba la vista para contemplar las Torres Gemelas y meditar sobre su majestuosidad.

"Era mi ritual diario. Lo hacía con cualquier tiempo, de día o de noche. Eran mis torres, mis edificios. Eran la representación de un gran sueño. Ahora tendremos que realizar otros sueños", dijo en declaraciones a la agencia EFE.

Es evidente que Manhattan permanece todavía confuso sobre cómo reconstruirse, cómo levantarse de los escombros y asegurar que sigue estando en la imaginación y el deseo de todos por su vitalidad, posibilidades, y carácter.

 

 


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