| Seguridad,
industria en auge
Por
Area Internacional
Medellín
Desde los días en que Samuel Colt amasó una fortuna
vendiendo sus revólveres Pacemaker a los atemorizados residentes
del viejo oeste estadounidense y al incipiente ejército norteamericano,
los temores de seguridad del individuo han servido para nutrir las
arcas de emprendedores comerciantes.
Uno de los factores que más pesó en la creación
de una nueva atmósfera de vulnerabilidad, fue precisamente
el ataque contra el Pentágono, un sitio que parecía
inexpugnable.
A raíz del 11 de septiembre, los vendedores de una amplia
gama de sistemas y servicios de seguridad venden a viva voz sus
productos, no solo al ciudadano común sino al gobierno, según
lo registra la agencia AP.
Al margen de las decenas de miles de millones de dólares
gastados por el gobierno y la empresa privada para evitar o al menos
sofocar un ataque terrorista futuro, los servicios de protección
han tomado cuerpo por cuenta propia.
Lo que se ofrece oscila desde la tecnología informática
y las comunicaciones hasta la consulta en seguridad, pasando por
los muros de hormigón, las vallas metálicas y los
guardias privados.
Las compañías compiten por una porción del
paquete federal antiterrorismo, que asciende a 29.000 millones de
dólares, además del presupuesto federal del 2003 que
asignará decenas de miles de millones más en fondos
para la seguridad nacional.
Unas cuantas firmas, informa AP, ya han hecho ventas importantes,
como en el caso de los fabricantes de equipo para revisar equipaje
y pasajeros en los aeropuertos. Las compañías están
abriendo oficinas en Washington y han contratado oficiales militares
retirados para sus departamentos de ventas al gobierno. Otros venden
las investigaciones que han hecho por cuenta propia para descubrir
los sectores de mayor auge y para encontrar a probables compradores.
El sector de la seguridad interna devengará 100.000 millones
de dólares en gastos de la iniciativa privada y del gobierno
para el 2008, pronosticó Dani Inbar, cofundador de Homeland
Security Research, una firma de reciente creación, que da
seguimiento a este rubro.
Don Dickson, editor de la nueva publicación Homeland Defense
Journal, dijo que los atentados del 11 de septiembre serán
el principal catalizador de la innovación tecnológica
estadounidense desde que los soviéticos lanzaron el satélite
Sputnik en 1947, que sirvió de detonante para el programa
espacial norteamericano.
El programa espacial generó a su vez una serie de productos
para el mercado masivo, como el jugo de naranja en polvo y otros
que evocaban la era espacial.
Esta vez, la tendencia de la seguridad también llegó
a los hogares. Un anuncio para un producto que leva el nombre de
EVAC-U8 (un juego de palabras que significa evacuar), describe una
especie de bolsa de polietileno con mascarilla de oxígeno
integrada, que se coloca en la cabeza y le permite a una persona
respirar mientras escapa de un edificio en llamas y dice: "Aquí
está una forma efectiva y económica de incrementar
la seguridad nacional para usted y su familia".
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