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11 de septiembre
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¿Usted cree que los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos partieron en dos la historia de la humanidad?


Los derechos humanos otra víctima del 11 de septiembre



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Los derechos humanos en todo el mundo han sido otra de las bajas de la guerra de Estados Unidos "contra el terrorismo" desde el 11 de septiembre.

En los 12 meses transcurridos desde que extremistas islámicos estrellaron aviones secuestrados en Washington y Nueva York, con un saldo de unos 3.000 muertos, muchos gobiernos occidentales se han armado de mayores poderes de arresto y reducido los derechos judiciales de los detenidos en la investigación de cómplices.

La persecución de la red Al Kaidah del disidente saudita Osama bin Laden, acusada de planear los atentados, también ha provocado medidas contra la inmigración y los inmigrantes, y más disposición a expulsar a los que no son ciudadanos, dicen los activistas de derechos humanos. A algunos países que ya enfrentaban su propia violencia extremista o simplemente una oposición política indeseada, la reacción internacional a los ataques del 11 de septiembre les ofreció la excusa perfecta para redadas internas.

En algunos casos esto ha venido aparejado de nuevas leyes, pero en la gran mayoría de los casos se han aplicado las leyes existentes con un nuevo vigor. Con las ansias de Estados Unidos para formar la coalición internacional más amplia posible, primero para luchar contra el Talibán en Afganistán, donde se refugiaba Bin Laden, y después para mantener su guerra contra el terrorismo en otros frentes, ha habido un acuerdo silencioso de no criticar a los aliados potenciales, dicen los activistas.

"No hay dudas de que después del 11 de septiembre los asuntos de seguridad se han hecho primordiales", dijo Reed Brody, director de casos especiales de Human Rights Watch.
"En país tras país hemos observado un reforzamiento de la seguridad y las leyes de inmigración, y hemos visto el estandarte contra el terrorismo levantarse como pretexto para reprimir a la oposición interna", añadió. "Los derechos humanos han sido un gran perdedor".

EU, bajo fuego

En Estados Unidos, cientos de personas, oriundas en su mayoría del Oriente Medio, fueron detenidas cuando las agencias de policía perseguían a cualquiera con posibles vínculos con los secuestradores del 11 de septiembre. Las autoridades se han negado a dar sus nombres o decir con exactitud cuántas personas fueron arrestadas, alegando que tal información podría afectar sus investigaciones.

"En algunos casos, el Departamento de Justicia pasó por alto los procedimientos regulares para mantener detenidos a los que no eran ciudadanos (...) una práctica que equivale a una "detención preventiva" ilegal", dijo un informe de Human Rights Watch en agosto. Declarándose en estado de guerra, el gobierno del presidente George W. Bush propuso también tribunales militares especiales para juzgar a los presuntos "terroristas".

El anuncio desató una ola internacional de denuncias en que muchos juristas argumentaron que tales cortes violaban las convenciones internacionales. Nadie ha sido presentado aún ante un tribunal militar y la única persona actualmente procesada en Estados Unidos por su presunta participación en el 11 de septiembre, el ciudadano francés Zacarias Moussaoui, es juzgado en una corte regular.

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Mal ejemplo
Washington también chocó con protestas por su negativa a otorgar la condición de prisioneros de guerra a los miembros del Talibán capturados, muchos de los cuales son retenidos en una cárcel especial en la Base Naval de Guantánamo, en Cuba.

Para los miembros de Al Kaidah, la Convención de Ginebra para tiempos de guerra no se aplicó en nada, incluso cuando fueron capturados en batalla, una interpretación de los tratados que puso en conflicto a Estados Unidos con la Cruz Roja
Internacional.

Muchos estados occidentales, entre ellos Australia y miembros de la Unión Europea, reaccionaron al 11 de septiembre con mayores controles a la inmigración después de pruebas que sugirieron que los secuestradores se movieron libremente por Europa y Estados Unidos. Algunos, como Gran Bretaña, aprobaron leyes especiales contra el terrorismo para ampliar los poderes de la policía y detener casi indefinidamente a ciudadanos extranjeros sospechosos de estar involucrados en terrorismo.

El problema, según los activistas de derechos humanos, es el ejemplo que se sienta para otros estados cuyos historiales de derechos humanos han sido objeto de escrutinio internacional.
"Le da una cierta cubierta a otros", dijo una representante de las Naciones Unidas que pidió no ser identificada. En un sitio en la Internet llamado "Oportunismo a la luz de la tragedia", Human Rights Watch lleva la cuenta de los estados (como Australia, Malasia y Zimbabwe) a los que acusa de escudarse en el 11 de septiembre para intensificar los ataques a los opositores políticos y reforzar las medidas contra los inmigrantes.

La representante de la ONU dijo que países como Egipto y Yemen, que desde hace mucho recurren a cortes militares para juzgar a opositores civiles, ahora parecen sentirse libres de intensificar sus usos.
"La sensación es que todo lo que hay que decir es que se está combatiendo el terrorismo y uno puede esconderse tras el eslogan", dijo el representante.

De la vista gorda
Los activistas de derechos humanos apuntan a Rusia y China, que han sido criticados en el pasado por Occidente, Rusia por sus políticas en la región separatista de Chechenia y China por su tratamiento del Tíbet y las minorías religiosas y musulmanas.

Pero en la sesión de este año en Ginebra de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, Rusia emergió sin cicatrices, a pesar de un informe muy crítico sobre Chechenia de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Mary Robinson.

Sobre China ni siquiera se debatió. "Actualmente las medidas (en China) son extremadamente duras y al mismo tiempo uno no escucha las mismas preocupaciones", dijo la representante de la ONU.
"Tomar medidas para combatir el terrorismo no es nada nuevo.

Las medidas siempre existieron y siempre presentaron problemas para los derechos humanos", agregó. "Sin embargo, el problema se ha intensificado. Septiembre 11 dio una especie de legitimidad. Donde los estados antes criticaban ciertas medidas ahora encontramos un tipo de tolerancia".

EL COLOMBIANO | Reuters

 

 


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