Paradójicamente,
el 11 de setiembre de 2001 marcó el fin de la recesión
en EU
Los ataques terroristas del 11 de setiembre marcaron paradójicamente
el fin de la recesión económica que atravesó
Estados Unidos en 2001.
"Mientras que antes del 11 de setiembre pensábamos
que ya habíamos atravesado la recesión y que los ataques
terroristas iban a dar el golpe de gracia, lo que ocurrió
fue exactamente lo inverso", explicó el economista de
CDC Ixis Capital Markets, Evariste Lefeuvre.
"Ya estábamos en recesión sin saberlo y la economía
estadounidense pudo reiniciar el crecimiento principalmente gracias
a los consumidores", dijo. Hubo que esperar al 31 de julio
de 2002 para tener la confirmación oficial de que el Producto
Interno Bruto (PIB) estadounidense tuvo una contracción durante
los tres primeros trimestres de 2001, previo a un aumento en el
cuarto trimestre.
Los ataques terroristas contra Washington y Nueva York -los dos
principales centros estadounidenses de decisión económica-
inicialmente influyeron mucho sobre los mercados, que se hundieron
en las semanas siguientes. La bolsa de Nueva York, situada a pocas
cuadras de las torres gemelas del World Trade Center, volvió
a la actividad el 17 de setiembre, sufriendo la baja más
fuerte de su historia, con una disminución de 684,81 puntos
(-7,13%).
Paralelamente, "la fuerte caída de los gastos de consumo
inmediatamente después del 11 de setiembre subrayó
el debilitamiento de los fundamentos de la economía estadounidense",
afirmó el economista jefe de la empresa calificadora Moody's
Investor Services, John Lonski. Sin embargo, la reacción
fue atenuada por las devoluciones de impuestos que acababan de ser
decididas por la administración del presidente estadounidense
George W. Bush y por las cuatro bajas sucesivas de las tasas directrices
decididas por el Comité Monetario de la Reserva Federal estadounidense
(Fed) entre el 17 de setiembre y el 11 de diciembre.
La debilidad actual de la economía estadounidense -marcada
por una fuerte desaceleración del crecimiento, una baja del
dólar y una inestabilidad relativa de los mercados- se debe
a eventos en su mayoría posteriores a los ataques terroristas,
estimaron los expertos. El 11 de setiembre "pudo haber contribuido
modestamente, pero la explosión de la burbuja tecnológica
y los recientes problemas de contabilidad y de administración
de las empresas fueron factores mucho más importantes",
consideró el economistas jefe del Deutsche Bank en Nueva
York, Peter Hooper.
Para Lonski, los mercados continúan siendo afectados por
"la permanencia de riesgos asociados a la lucha contra el terrorismo
y en primer lugar el de una invasión a Irak" por parte
de Estados Unidos. Una guerra tendría un impacto directo
sobre el consumo, además del peso que tendría una
operación militar de ese tipo sobre las finanzas públicas,
del orden de 100.000 millones de dólares, según CDC
Ixis Capital Markets.
"Si tomamos el ejemplo de 1991 (la guerra del Golfo), la reacción
de los consumidores fue aumentar fuertemente las tasas de ahorro",
recordó Lefeuvre. "Por tanto, en ese caso, eso mataría
a la recuperación", afirmó. "Considerando
la situación actual, en la cual Estados Unidos se involucraría
sólo, un ataque militar contra Irak tendría un impacto
negativo sobre el dólar, al menos en el corto plazo",
agregó la analista de Salomon Smith Barney, Lisa Finstrom.
Para Lonski, "tal vez todavía no terminó de
verse hasta dónde los efectos del 11 de setiembre, y las
respuestas que se les dio, pueden afectar a la economía estadounidense".
"Una confrontación con Irak podría tomar mal
camino y desembocar en una doble recesión de la economía
estaodunidense", opinó.
EL COLOMBIANO | AFP
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